Styglitz y la Democracia en la Unión Europea.

El pasado 15 de septiembre, el periódico español El Mundo publicó una entrevista con Joseph Stiglitz. Esta entrevista tuvo lugar con ocasión del lanzamiento de su nuevo libro titulado "El Euro: Cómo la Moneda Común Amenaza el Futuro de Europa".

En ella, el periodista le pregunta al señor Stiglitz por su afirmación en el libro según la cual la democracia está en peligro en Europa. Su respuesta es la siguiente:

“Una de las cosas que más le preocupa a la gente en una democracia es la economía. En Grecia, Portugal y España el 62% de los votantes dijeron que no querían austeridad; votaron por partidos anti-austeridad. Alemania y la Comisión Europea, sin embargo, dijeron lo siento, no tiene opción. Votan, pero dejan de tener derecho a determinar su futuro. Es muy malo para la democracia cuando la gente dice 'creía que éramos una democracia 'y se les responde 'no, nunca más en las cosas que importan porque abandonaste ese derecho'.”

No vamos a entrar en cómo ha llegado el señor Stiglitz a la cifra del 62% cuando aglutina tres países, o qué partidos considera anti-austeridad. Sin embargo, consideramos que su aseveración plantea una cuestión interesante en relación con el derecho a decidir de la gente y cómo funciona la democracia, procurando una base excelente para unas cuentas piezas en las que se haga un análisis general sobre la democracia y, en definitiva, como funciona o no funciona en Europa y en el mundo.

El señor Stiglitz sostiene que la mayoría de la gente en Grecia, Portugal y España han votado contra la austeridad, pero que al final sus votos no han importado a la hora de decidir sobre las políticas económicas a las que se han visto sometidos. En otras palabras, sus votos han sido ignorados y sus países se han visto sometidos a políticas decididas por otros.

El señor Stiglitz es originario de Indiana, uno de los cincuenta y un Estados que componen los Estados Unidos de America. En las últimas diez elecciones presidenciales, Indiana ha votado mayoritariamente por el partido Republicano (salvo en las elecciones del 2008, que dieron lugar al primer mandato de Obama). En cuatro de dichas citas electorales, 1976, 1992, 1996 y 2012, el voto republicano de Indiana no dio lugar a la elección de un presidente republicano . Durante el primero y el último de estos mandatos presidenciales (1976-1980 y 2012-2016), Indiana tenía un gobernador republicano , mientras que el Presidente era (es) un demócrata. Siguiendo el argumento del señor Stiglitz, uno podría decir que en estos casos los votantes de Indiana tampoco vieron respetadas sus preferencias. Sin embargo, estoy seguro que al señor Stiglitz no se le ocurriría decir que la democracia está o ha estado en peligro en los Estadops Unidos de America.

En último término, cuando eres parte de una Unión, la voluntad de cada miembro individual no siempre se impone. Es la opinión de la mayoría la que dicta lo que ocurre en cada caso. El señor Stiglitz parece poner en duda que esto fue lo que ocurrió en este caso cuando dice que el punto de vista de Alemania y la Comisión Europea se impuso sobre el voto democrático de los ciudadanos de Grecia, España y Portugal. Olvida que estos tres países son parte de una Unión, igual que Indiana, donde las decisiones se toman por mayoría y que esas decisiones deben respetarse.

Que miembros individuales decidan su rumbo individualmente obstaculiza seriamente los esfuerzos comunes y en último término destruye la Unión. Esto es algo de lo que los Estados Unidos han sido conscientes desde hace bastante tiempo, motivo por el cual cambiaron rápidamente de una Confederación a una Unión. Decir, como lo hace el señor Stiglitz más adelante en la entrevista que “puede ser necesario dejar morir el Euro para salvar el proyecto Europeo”, sería equivalente a aceptar q ue las decisiones de la Unión son solo obligatorias para aquellos que están de acuerdo con ellas. Continuando con la comparación con Indiana y los Estados Unidos, sería como si Indiana ignorara el resultado de las últimas elecciones presidenciales y considerara presidente a Mitt Romney.

Alemania, como uno de los Países Miembros de la Unión Europea puede haber hecho campaña por la austeridad, pero exigir que Grecia, España, Portugal y en general todos aquellos países con problemas financieros, pusieran en práctica esas políticas, fue en último término una decisión adoptada por consenso. La propia Comisión Europea es, si no elegida, si por lo menos ratificada por el Parlamento Europeo, que es democráticamente elegido por los ciudadanos europeos. Es por tanto la Unión en su conjunto, a través de los representantes elegidos por aquellos a los que los ciudadanos han elegido, los que impusieron la austeridad.

Sin duda el sistema es intrincado e innecesariamente complejo. Ciertamente sería más sencillo tener un sistema de elección directa, pero, bien mirado, lo mismo podría decirse del sistema electoral americano. Permitámonos recordar que los ciudadanos de Indiana no votan por el candidato presidencial, eligen a los once miembros del Colegio Electoral, que posteriormente eligen al Presidente.

Decir que la democracia está en peligro porque Alemania y la Comisión Europea han revocado la decisión adoptada por la mayoría de los votantes griegos, españoles y portugueses, como lo hace el señor Stiglitz es un ejercicio de populismo. Busca contraponer las decisiones de la élite europea ‘no elegida’ a la voluntad del pueblo europeo. Sin embargo, es un ejercicio ayudado y alentado por el oscuro y cuestionable sistema a través del cual los altos cargos europeos son nombrados y las decisiones son adoptadas en la Unión. El enemigo sin embargo no es Europa. Es, como de costumbre, la integración defectuosa, los fallos en el sistema y la posición tan a menudo adoptada por ciertas personas y partidos políticos, según la cual las cosas van mejor si cada país se enfrenta a ellas por sí mismo. Para hacer frente a este punto de vista tan pernicioso es esencial que abramos un diálogo serio sobre el funcionamiento de la democracia y abordemos una reforma seria de las instituciones europeas.







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