POLARIZACIÓN COMO FUENTE DE INESTABILIDAD EN LA UE.

Raúl Rica Otero

Introducción.

La polarización de las poblaciones es una fuente de amenaza constante para las sociedades democráticas. La Historia moderna de Europa así lo demuestra: la democracia posee multitud de vulnerabilidades para su propia seguridad y supervivencia, así como para la propia Unión Europea en la que se implementa. Esta vulnerabilidad es la polarización de las ideas dentro de sus poblaciones: partidos extremistas tanto a la izquierda y a la derecha, y el inicio de los partidos de confesión islámica. Fruto de la crisis financiera del 2007, el voto del enfado y de castigo a los partidos tradicionales y la crisis migratoria actual están siendo fuentes de polarizaciones. Estos partidos se aprovechan de la inestabilidad para captar votos y producir más inestabilidad, lo cual puede hacer peligrar la paz social y la seguridad interna de la Unión.

Este artículo no pretende ponerse del lado de un bando o de otro, si no analizar la amenaza que supone el ascenso de partidos extremistas y los islamistas como fuente de desestabilización social. Si bien, los partidos extremistas (extrema derecha) no son heterogéneos, todos proclaman de algún modo su islamofobia. Al mismo tiempo, los partidos islamistas tampoco son heterogéneos en sus programas, como no lo es la religión musulmana, pero todos proclaman la implantación del Islam en la vida civil de algún modo, provocando la disrupción de los valores mayoritarios en la Unión.



Partidos musulmanes en la Unión Europea.

En la Unión Europea están instalados más de 20 millones de musulmanes, un 6,5% de la población aproximadamente. Estos datos son imprecisos porque países como Francia no recogen datos de población según sus credos. No obstante, es el tercer continente con más población con este credo, detrás de Asia con más de un cuarto de su población y Asia que posee más del 26% de musulmanes. En números absolutos es Asia con más de 1000 millones la que se lleva el primer puesto, con diferencia, así, más de un 60% de la población de musulmanes viven en ese continente.

En los países con mayoría musulmana la existencia de partidos confesionales islámicos es normales, en los casos que haya algún atisbo de democracia. Los Hermanos Musulmanes en Egipto o el régimen de los Ayatolás en Irán son ejemplos de ellos. En Europa estamos viendo también un ligero ascenso de estos partidos que proclaman el credo musulmán, la diferencia es que, tanto en el Magreb como en el Próximo y Medio Oriente este tipo de partido confesional no choca diametralmente con el ascenso de los extremismos de signo más tradicionalmente europeo como son el Frente Nacional.

En Holanda existe “el Arabisch Europese Liga”, en el Reino Unido el “Islamic Party of Britain”, en Bélgica el “Moslim Democratische Partij”, en Finlandia el partido Islámico finlandés, en Francia el Partido Musulmán Democrático Francés, en Dinamarca el Partido musulmán danés, el Partido de Renacimiento y Unión de España (PRUNE), por citar algunos de los ejemplos mas caracterizados.

La representación musulmana en Europa, a lo que partidos políticos se refiere, está por debajo de la población con ese credo que habita en territorio de la Unión. En Holanda solo mantienen algunos concejales en un ayuntamiento, en Bélgica los partidos de corte islámico no superan el 1% de los votos, en España PRUNE no tiene representación aún, así como observamos en Finlandia. En Alemania (“Alianza por Paz y Justicia”) solo consiguieron algún voto en la Renania-Norte Westfalia. En Italia existió algún intento pero no llegaron ni a presentarse. En Francia se presentaron a varios departamentos pero no superaron los 8.000 votos.

Estos datos indican que el problema del ascenso de los partidos basados en el Islam no son una amenaza inminente, debido posiblemente a que la mayoría de la población musulmana no tiene nacionalidad del pais miembro de acogida. No obstante las predicciones apuntan que la población musulmana irá en aumento en la Unión Europea, siendo ya la segunda religión del continente. Los partidos islámicos, la mayoría de ellos, sea fuera o dentro de la Unión, tienen el objetivo de la islamización. Tienen la meta última de extender el islam. Si bien, la parte más pragmática de su doctrina es la menos amenazante, un eventual ascenso de estos partidos pondría en guardia a la población cristiana o laica de Europa, polarizando aún más las posiciones. De hecho, el ascenso de la extrema derecha se basa en el miedo a esta prospectiva de islamización de Europa.



El ascenso de partidos extremistas.

Hasta el 2014 muchos de los partidos antiglobalización, antiinmigración y antieuropeos han doblado en muchos casos sus votantes desde el 2009. En la tabla se exponen algunas de sus cifras de votos para el parlamento europeo.

En Francia, los partidos centristas se aliaron para que los votantes sumaran y el Frente Nacional de Marie Lepen no accediera al poder, siendo su tendencia arrolladora desde el 2009. En suiza el “Partido del Pueblo Suizo”, si bien no es UE, fue el partido más votado, aunque no gobierna. Este mismo año el partido “Alternativa para Alemania” (AfD) ha dado un toque de advertencia muy claro a la coalición de Angela Merkel en los comicios alemanes alcanzando más del 24% de los votos 24% lo sacaron en Sachsen Anhalt, mientras que en Baden Würtemberg y en Rheinland-Pfalz sacaron un 12% y 13% respectivamente. En los países nórdicos también ha habido un ascenso de los “Verdaderos Finlandeses”. Tanto en Dinamarca, como en Finlandia, Suecia y Noruega está habiendo un ascenso de la intención de voto a partidos afines. En Holanda el “Partido por la Libertad” (PVV) de Geert Wilders ya es primera en intención de voto, al que le dan entre el 24% y el 26% de los votos. Para las elecciones al presidente de la República que va a haber en Austria al FPÖ le dan un 32% en las encuestas, lo que les daría la victoria.

Marine Lepen, del Frente Nacional y Beppe Grillo, del Movimento 5 Stelle: diferentes pero con similitudes en cuanto a riesgos para la polarización.

A la vez, el surgimiento de partidos que responden al voto del enfado en los países mediterráneos como “Podemos” en España, “El Movimiento Cinco Estrellas” de Italia o “Syriza” en Grecia (con efectos que ya hemos podido observar durante la crisis griega), añaden tensión en sus respectivos parlamentos y en el Europeo.

Si bien los partidos de extrema izquierda, tanto como los enumerados en el párrafo superior no aluden a un antieuropeísmo per se, ni a una islamofobia o xenofobia, si no que provocan una polarización de la sociedad hacia lados opuestos de los espectros ideológicos. Estas situaciones son una potencial amenaza para cualquier tipo de estabilidad social pretendida, sobre todo en combinación a los partidos de extrema derecha y los incipientes partidos islámicos. Todos estos partidos que abogan por extremos en uno u otro sentido son inmensamente heterogéneos, tanto en sus programas como en el grado de radicalismo que implican. Aún así, tienen el común denominador que desde el punto de vista de un análisis de amenazas para la estabilidad de la Unión, ninguno pasa el test, es decir cualquiera de ellos son fuente canalizadora de polarización, potencialmente fragmentadora de la sociedad europea.



Conclusión: ¿por qué es una amenaza la polarización para la Unión Europea?

La cohesión social es una fuente indudable de estabilidad para una sociedad y la integración de minorías es de suprema importancia. La polarización entre islamistas y extrema derecha es justo lo contrario. La percepción de “Nosotros” y la de “Ellos”, sin nada en medio entraña un peligro latente.

El auge de los nacionalismos totalitarios en las décadas de finales del siglo XIX y principios del XX se basaron en una polarización entre los países integrantes de la Europa de la época. El “Nosotros” grupal estaba basado en enemigos nacionales en el otro polo (“Ellos”). Actualmente se puede dar una misma polarización ideológica, no solo nacionalista si no también religiosa. La exacerbación del Nosotros moral como identidad grupal en las religiones es mucho más peligroso que el nacionalista ya que es más maleable y manipulable por la demagogia y el populismo. No solo son las naciones (Ellos) los que se oponen a Nosotros, sino que también son los creyentes nacionales los que pasan al polo de los “Ellos”, aumentando el riesgo de un conflicto dentro de las propias fronteras nacionales. Esta división entre el Ellos y el Nosotros da votos a los extremos, secando los centralismos.

La Unión Europea se fundó con objetivos económicos, pero también de seguridad y pacificación. Esta pacificación se sustenta en un camino común, frágil y susceptible de fragmentación también desde dentro. Michael Houellebecq describe una Francia al borde de la guerra civil, con una población totalmente polarizada entre un partido islamista y el Frente Nacional como única alternativa a la Sharia en Francia. Este terrible escenario es el peor posible para alguien que analice amenazas para la Unión Europea: la guerra civil es el fracaso de todo sistema de seguridad de una nación.

La cohesión social es una fuente indudable de estabilidad para una sociedad y la integración de minorías es de suprema importancia. La polarización entre islamistas y extrema derecha es justo lo contrario. La percepción de “Nosotros” y la de “Ellos” sin nada en medio entraña un peligro latente.



Referencias:.

  • Datos y Números osbre población islámica en el mundo
  • http://www.lamarea.com/2014/05/26/resultados-de-la-extrema-derecha-en-europa-por-paises/
  • Estudio del Instituto Elcano sobre partidos extremistas.
  • http://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2016/03/06/extrema-derecha-primera-fuerza-politica-holanda-intencion-voto/0003_201603G6P30995.htm
  • Estudio del Instituto Elcano sobre partidos extremistas.
  • Elecciones en Francia, datos y estadísticas.
  • Partidos Islámicos.




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