La seguridad y la defensa de la Unión Europea en tela de juicio.

Los recientes atentados en París, tanto los sufridos en la editorial de la revista “Charlie Hebdo” como en diversos escenarios a lo largo de la urbe parisina, denotan un claro enquistamiento de un problema que no es nuevo. El hecho de que, primero un ataque con armas largas “Kalashnikov” y meses después con bombas y repitiendo el mismo fusil kalashnikov, el factor de la coordinación (entre ellos y coincidiendo con la actuación de Francia contra ISIS) y el casi completo desconocimiento de las autoridades belgas y francesas, hace quedar en no muy buena posición a las fuerzas y cuerpos de seguridad belgas y francesas. No solo tenemos la anécdota (irónicamente llamada como tal) de que más de cuatrocientos radicales hayan salido de Bélgica rumbo al territorio controlado por el ISIS para instruirse y combatir, y posteriormente volver y atentar, si no que lo más sangrante y vergonzoso para alguien especializado en seguridad y defensa, es que nadie los haya controlado. Huelga decir que con la financiación que se calcula que fluye por las venas del “Daesh” (más de dos millones de dólares al día) se pueden hacer estragos si se combinan con los recursos de personal ya instruido en zona de guerra e infiltrado en nuestras sociedades. Prácticamente, efectuando un cálculo contable de cabeza y rápido, se puede abastecer a una célula de tres efectivos hasta que perpetren el atentado en territorio europeo con poco más de 300.000 euros, contando que deben alojarse, alimentarse, ocultarse, proveerse de armamento, documentación, transporte, etc. Estos datos, así rápidamente esbozados, cualquier mente despierta no tardaría en ver una amenaza enorme y real cuando los combinara con los más de 400 combatientes retornados. ¿Cuántas células durmientes se pueden crear y abastecer hasta que atenten? ¿son conocidas? ¿Están controladas? ¿Cuándo atentaran y contra quien? ¿Se están poniendo trabas de algún tipo a la financiación y a los recursos humanos del Daesh actualmente? Los mandos de ISIS deben estar altamente satisfechos con la consecución de objetivos: reconocimiento de su “guerra” y de su “Estado Islámico” en todos los medios de sus enimgos (es decir nosotros), terror y pánico por doquier, propaganda gratuita (a parte de su propio aparato de marketing), división de la sociedad apóstata y su polarización, asesinato de infieles….

Estos ataques en el núcleo de nuestra comunidad Europea han estado largamente anunciados. El Daesh lleva amenazando en y desde el Oriente Medio desde que se inició la anarquía en Irak con el fin de la invasión Estadounidense. No obstante tuvo su cenit con la “Primavera Árabe” y más concretamente con la caída de Mossul en el 2013 en manos de Estado Islámico. Por otra parte, un poco más cerca si hablamos de localización geográfica, en el caldo de cultivo creado gracias al buenismo y al “Laissez Faire” típico de estas regiones más civilizadas. En Molembeck se fraguaban o mejor dicho se consolidaban zonas santuario para el Yihadismo Islamista. Ya se observaron relaciones de ese ghetto con los atentados del 11 de Marzo en Madrid y del 6 de Junio en Londres entre otros, por lo que voces alertaron e informes se elevaron pero todo continuó igual. Tal vez se creyó que el Daesh sería una nueva Arabia Saudí con petróleo y que solo financiarían de vez en cuando a radicales pero que se quedarían quietos en su opulente interpretación de la Sharia que sus compañeros salafistas de la península arabiga tienen. Tal vez se pensó que Molembeck sería como Amberes, centro mundial de la venta de armas, pero que no serían usadas en Europa. Pero no, Amberes ya hay una, así como Arabia Saudí, y ni Daesh ni Molembeck son iguales a ellos. El Daesh es una grave amenaza, no solo para la estabilidad regional de Siria-Irak, si no al estilo de los Talibanes de Afganistán, incluso mas allá: no es que sea un estado que patrocina el terrorismo, sino que es un estado que usa el terrorismo como arma. El Daesh nos ha declarado una guerra de guerrillas y usa santuarios como el barrio belga de Molembeck como avanzadilla guerrillera para golpear la Unión Europea en su propio suelo y además usando el paraguas legal que ella misma le proporciona. Esto representa una vulnerabilidad importante si se quiere acabar con la amenaza terrorista islamista.

Esto se debería poder conseguir con varias y obvias pero no sencillas medidas como cortar la financiación, la cual se basa en varios pilares. Uno de ellos basado en un recurso estrategico mundial: el petróleo. Dejar de comprar el petróleo sucio pero barato del Daesh, en detrimento de la subida del mismo y obligar a los estados a que no se ofrezcan de intermediarios para blanquearlo (obsérvese el papel del Turquía y de Arabia Saudí u otros Emiratos Árabes en este negocio). Por otra parte, dejar de suministrar material de cualquier tipo, ya que los dólares en el desierto de poco sirven, por lo que necesitan a un vendedor de material, y en este punto Occidente muy probablemente tenga mano, a través de Turquía por ejemplo. Ataques selectivos militares, tanto con drones, bombardeos tradicionales (los menos) y las intervención con fuerzas especiales son de suma importancia para la consecuencion de objetivos en ese sentido. También el entrenamiento y apoyo a ejércitos aliados en la zona, lo que actualmente se denomina "apoyo al combate", en lugar de combatir nosotros mismos. Este apoyo debería guiar a la victoria de las partes democráticas afines a occidente y no a la de dictadores que nos suministren más barato los recursos de la región. La victoria de la guerra por parte de ejércitos autóctonos regionales sellaría una imagen de logro local y no de ejércitos invasores occidentales. Estos puntos sin una alianza diplomática y política de los actores en la zona no sería viable, ni de lejos: Si existen en la región diversos actores como Rusia, Francia, la OTAN, Turquía, etc, haciendo la guerra por su cuenta, surgirán numerosos roces que podrían llevar a una escalada de conflictos paralelos o colaterales que solo beneficiarían a los terroristas en última instancia.

En territorio nacional, en la Unión Europea, una coordinación entre los cuerpos policiales, servicios de inteligencia de los diversos países miembros, así como un plan de prevención y control de la población debería ser implementado inmediatamente. No se trata de amenazar ni coartar las libertades de los ciudadanos europeos ni de los musulmanes en suelo de la Unión, si no de tapar los huecos que dejan las vulnerabilidades para que no sean aprovechados por los terroristas. Las poblaciones musulmanas deben hacerse conscientes de que los terroristas tienen como uno de sus objetivos estratégicos una guerra civil dentro de la UE entre musulmanes y no musulmanes, y por lo tanto eso es lo que hay que evitar. Una concienciación de que todos estamos en el mismo barco es esencial y debería formar parte de un contraataque a la propaganda y la guerra psicológica que despliega el Daesh hasta ahora con alta eficacia. El control de la población de riesgo llevaría a que los sospechosos rápidamente fueran detenidos antes de que pudieran atentar. Por supuesto quien planee y ejecute su viaje a Siria sería inmediatamente detenido, mucho más si consigue volver. La vigilancia de, no solo las mezquitas registradas, sino también las clandestinas (sin tal vez eliminarlas para observar si atraen a radicales) es un punto esencial. Para esto es necesario un elenco importante de confidentes y recursos de inteligencia, análogo al que se tenía en el Berlín a lo largo de la Guerra Fría. Esto llevaría a una relación con la comunidad musulmana fluida y eficiente en término de resultados contraterroristas, asi como en términos de integración. Personal con conocimientos de la cultura musulmana, así como del idioma son altamente requeridos para esta tarea. Un error muy común es deshechar cualquier contacto con la poblaión orígen del terrorismo pensando que son todos malos y que no tenemos nada que aprenden de ellos o incluso culpabilizarles. Lo único que se gana con eso es aumentar la probabilidad de derrota.

La ineficaciay la lentitud en la toma de las decisiones es un obstáculo difícil de salvar, no obstante existen medios humanos y materiales suficientes para lidiar con esta amenaza del terrorismo, como ya se ha hecho en otras ocasiones en el País Vasco por ejemplo. Una planificación adecuada, tanto a nivel estratégico como a nivel táctico es requerida, así como tener a disposición un elenco adecuado de recursos para los cuales el área presupuestaria juega un papel muy importante. También lo es avanzar hacia una mayor integración en la unión en materia de seguridad y defensa a un nivel político: se hace necesaria una agencia de inteligencia y seguridad Europea con recursos y resolutiva.



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