Cooperación y Desarrollo

LA SUPERFICIALIDAD DEL MULTICULTURALISMO.

Introducción.

Las tesis Multiculturalistas se encuentran en boga hoy en día. La idea de que varias culturas pueden vivir en una misma circunscripción, haciendo un esfuerzo entre ellas por la convivencia, está de moda. No obstante observamos graves incidentes en nuestras sociedades occidentales en las fechas de escribir este artículo, sobre todo en las europeas, debido a la falta de integración de diferentes culturas. Por ejemplo en Bélgica, el barrio de Molembeq se ha convertido en una zona franca para que los terroristas yihadistas saquen adelante sus atentados; Suecia está teniendo graves problemas con sus minorías musulmanas, a pesar de tener la máxima puntuación en índices de integración; las “banlieu” parisinas hace años que se encuentran prácticamente sin ley; los eventos del Fin de Año en varias ciudades Alemanas con cientos de abusos a mujeres por parte de hombres descritos como del “Medio Oriente o Norte de África”; todas estas situaciones hacen pensar que el multiculturalismo, como es actualmente entendido, hace aguas de algún u otro modo al implementarse en las sociedades europeas.

Vaya por delante la asunción de que en este escrito no estamos hablando de individuos, si no de culturas desde la acepción antropológica. Es innegable que cualquier miembro de cualquier cultura podría en teoría convivir con cualquiera. También resulta evidente que hay culturas más adaptables que otras a la hora de convivir juntas en cuanto a grupos. Un estadounidense y un inglés seguramente no se lleven mal, si bien se puede distinguir diferencias entre cultura norteamericana y la británica. Palabras mayores vienen a ser cuando hablamos de diferencias entre las culturas musulmanas y las occidentales europeas. Cada una de ellas heterogéneas, pero que se pueden agrupar en cuanto a valores institucionales, políticos, religiosos y de relación con las autoridades, esenciales para una convivencia. Pero, ¿En realidad estas dos culturas son tan diferentes entre sí? Siempre salvando las diferencias individuales se podría analizar comparativamente las características de estas dos culturas, de un modo somero pero ilustrativo, para tener una visión de conjunto sobre si una podría encajar junto o dentro de la otra. Seleccionaremos algunos puntos de organización social y valores socioculturales de estos dos modos de ver la vida: La separación religión-estado, las leyes, la Democracia y los Derechos Humanos.

También soy consciente de la gran heterogeneidad en el mundo musulmán, si cabe tanto o aún mayor que en el mundo Occidental. Más allá de la histórica controversia Sunii-Chii, existen corrientes más o menos aperturistas, más o menos radicalizadas y más o menos adecuadas para convivir con sociedades occidentales. En esta comparativa he seleccionado las visiones más “neutrales” que he podido encontrar, si bien algunas de ellas se encuentran en el polo más aperturista, aunque se debe tener en cuenta que esta religión, como las demás, se basa en Revelaciones, y éstas no se cuestionan. Cuando hablamos de conceptos como leyes, prohibiciones, democracia o política en nuestra cultura occidental, hablamos de disciplinas civiles seculares. En la otra parte de la comparación, cuando hablamos de estos mismos conceptos en la forma que lo entiende el Islam, aquellos son conceptos teológicos.

 

Comparativa:

1. La separación religión-estado en islam y Occidente

En Occidente la separación entre Iglesia y estado es vista como un concepto político y legal, por el cual la Iglesia (la religión) se mantiene alejada de la ordenación de la vida pública de los ciudadanos (la política). Por ende, se busca una forma de estado laico o aconfesional. Este estatus es mantenido por todos las naciones occidentales, menos el Vaticano. Este estatus se relaciona estrechamente con la libertad de culto que posee cada ciudadano, que se encuentra bajo ese paraguas legislativo. Cabe decir que estos conceptos nacen de la corriente llamada Humanismo, que en la Ilustración llega a ser su bandera, lo cual a su vez llega a ser posible a través y después de sangrientas revoluciones. No olvidar que una base intelectual muy fuerte fue necesaria para que estas revoluciones comenzaran y cuajaran. Anterior a esa época, en la Edad Media, el Rey era Rey por derecho divino y la Iglesia tendía a intervenir en todas las facetas de de la vida y convivencia de los ciudadanos. Un ciudadano en una sociedad europea debe obedecer las leyes civiles independientemente de su credo, no anteponiendo éste a la obediencia a la autoridad civil.

Por ello en el mundo occidental la corriente principal es concebir la religión como una parcela de la vida pública. Otra parcela diferenciada es la sociedad civil. Este concepto se ve ilustrado en el cristianismo por las Sagradas Escrituras del Nuevo Testamento: “Dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”. Esta frase establece una división en la que muchos expertos enraízan la separación Iglesia-Estado. Esta separación no existe en la religión Islámica.

Las grandes economías europeas son casos de éxito en cuanto a la aplicación del liberalismo económico, aplicando un modelo social que procura una vida digna a sus ciudadanos, donde la influencia de los proyectos socialistas del siglo 20 se puede rastrear pero que cuenta a la vez con el impulso del dinamismo económico de las multinacionales europeas y el esfuerzo fiscal de los ciudadanos para garantizar un sistema sostenible y que basa gran parte de su desarrollo en un sistema democrático y una economía liberal apoyada en el conocimiento y la evolución tecnológica, que tiende en la medida de lo posible a la sostenibilidad medioambiental y a la realización de las grandes prioridades que figuran en la Unión Europea de crear un espacio de justicia, libertad y seguridad.

Sin duda las culturas árabes (cabe decir que también hay árabes cristianos) son mayoritariamente musulmanas. Las poblaciones de estos países musulmanes son las que además tienden a emigrar más a occidente, bien por necesidades económicas o bien huyendo del infierno de los conflictos. Aclarado este punto, como ya hemos apuntado, el Islam no admite la separación de la religión y el estado, es decir la religión islámica controla todas las leyes y vida pública y privada de los ciudadanos bajo ese sistema. Este hecho es observable en los estados considerados musulmanes. La ley de Dios es, para el creyente musulmán, absoluta y ninguna ley creada fuera de las Sagradas Escrituras debe contradecir la ley Islámica (Sharia). Por tanto, la única autoridad que un musulmán debe reconocer es la que emana de un estado islámico, es decir las autoridades islámicas. Bajo esta perspectiva parece difícil que un creyente acepte una mujer policía de Colonia como autoridad. No obstante existen otras perspectivas en el Islam, más reformistas o innovadoras. La cuestión estribaría aquí si esas corrientes reformistas admiten una separación de la religión de la vida pública de los ciudadanos, que daría como resultado la aceptación de una autoridad externa de la religión. Millones de musulmanes aceptan tácitamente esta separación al convivir pacíficamente en Europa pagando impuestos, obedeciendo la normativa y votando a sus líderes en territorio europeo si se da el caso de haber adquirido la nacionalidad. La pregunta ahora es si esa corriente más moderada es la predominante y la tendencia que se está formado.

 

2. Leyes islámicas y leyes occidentales

Ese primer punto de la separación religión-estado lleva necesariamente al siguiente: el respeto a las normas de convivencia. Las leyes para nosotros son universales en el sentido de que se aplican a todos por igual, ya que en Europa las leyes las hemos elegido nosotros mismos a través de nuestros líderes. Todos estamos bajo el imperio de la ley, todos debemos cumplirla o ser juzgados y pagar las consecuencias ante incumplimiento. Los legisladores son elegidos por el pueblo en Democracia y los jueces se entienden independientes de los legisladores. Nuestras leyes se pueden cambiar si la sociedad así lo requiere, por medio de las urnas en Democracia, indirectamente por medio de nuestros líderes que elegimos cada cierto tiempo.

En el Islam, la ley no emana de la gente que elige a sus líderes, los cuales elaboran las leyes. La ley islámica emana de Dios directamente, a través de las Sagradas Escrituras. Más concretamente, existen principalmente dos fuentes de derecho Islámico: el Corán y la Sunnah o Tradición profética, y éstas son infalibles por ser la Legislación de Dios, por tanto no se pueden modificar. Por supuesto existen interpretaciones pero todas deben tener estas dos fuentes sagradas. Así mismo, toda conducta es regulada, la pública y la privada, a través de estas sagradas escrituras. Un buen musulmán debe someterse a Dios y a sus mandatos y hacer obedecer leyes diferentes a los mandatos de Dios es un pecado muy grave, porque es reconocimiento del politeísmo. Dios es el máximo y único Legislador, por lo que ir contra él es un alto pecado. Es comprensible (pero no aceptable) que un buen musulmán no acate las leyes europeas, ya que éstas no manan de Dios, si no del pueblo.

Las fuentes del derecho Islámico son las dos que hemos mencionado: el Corán y la Sunnah o textos proféticos. Estas fuentes “primarias” son interpretados por eruditos y sabios, fieles seguidores de las Sagradas Escrituras y de la vida del Profeta y sus enseñanzas. En ningún caso las leyes, conclusiones o interpretaciones de los sabios pueden ser contradichas, ya que emanan de las Sagradas Escrituras.

En cambio las fuentes del derecho occidental son, entre otras, la jurisprudencia, la costumbre, la doctrina, otras leyes como el derecho internacional o una Constitución (sea escrita o no). Todas estas fuentes son flexibles y susceptibles de ser usadas o no, derogadas o reforzadas, si las situaciones de la vida diaria social lo requieren. El Islam no puede usar otra fuente que no sean las mencionadas en su legislación.

La compatibilidad entre estas dos fuentes de derecho son limitadas: la normativa occidental no es estática ni es enunciada por una élite de sabios, si no que es flexible a las necesidades sociales. El Islam permite esa flexibilidad, adaptando las fuentes primarias a la época, si los sabios lo interpretan así y siempre que no contradigan las Sagradas Escrituras.

 

3. Democracia en Islam y Occidente

En Europa y otros países occidentales afines en libertades y desarrollo, se ha tenido a bien que sea la gente que habita en esas naciones sean las que elijan a sus propios líderes. Este sistema es a grandes rasgos la Democracia, y se tiene por uno de los mayores logros de la humanidad hasta la fecha. Bien es cierto que este sistema ha llevado en algún momento de la Historia a que dictadores llegaran al poder, como sucedió en los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial. La Democracia hunde sus raíces profundamente en los valores occidentales, aunque no fue hasta la Revolución Francesa que se instauró en la forma moderna que nos es más familiar. La Democracia se encuentra intensamente relacionada con la separación de poderes, entre religión y estado, y conceptos como “Imperio de la Ley”.

El Islam no es en absoluto incompatible con la democracia, ya que sus Sagradas Escrituras permiten elegir a sus líderes y existe cierta flexibilidad en la forma de gobierno. No obstante, la Sharia o Ley Islámica debe imperar independientemente de quien gobierne. Eso no significa que la teocracia sea el modelo político del Islam, si no que el “Califa” es el que vigila que la ley islámica se cumpla, designa los jueces que la juzgan y es aconsejado por los “Ulama”, los cuales son consejeros religiosos y legales (conceptos que se identifican). Por tanto los musulmanes tienen derecho a pedir cuentas a sus gobernantes y a quitarlos del puesto si lo ven necesario. Lo que no pueden es quitar las leyes que rigen sus vidas, ya que no pertenecen al gobernante ni al pueblo, si no a Dios.

Existe un cierto debate reformista en el mundo musulmán en cuanto la adaptabilidad de las instituciones democráticas al Islam e incluso su exclusión de éstas. Esto último es de especial importancia ya que vislumbra un atisbo de separación religión-estado. Podemos observar el ejemplo paradigmático de la Republica Islámica de Irán. En este país se elige mediante las urnas a un dirigente de uno u otro partido, pero ningun partido puede ser no islámico, ni mucho menos contradecir al Islam, ya que los ayatolás están vigilando que eso no ocurra. El ejemplo más análogo que podemos encontrar en Occidente es el Vaticano.

 

4. Derechos humanos en Islam y Occidente

En 1948 fue firmada la Declaración de los Derechos Humanos, después de las indignidades observadas en las carnicerías de la Segunda Guerra Mundial. Muchos teóricos creen que son fuente de derecho y que tienen carácter transversal en toda la humanidad (Iusnaturalismo). Reflejan la igualdad entre todos los seres humanos, independientemente del sexo, religión, etnia, clase social, etc, solamente por el mero hecho de ser humanos. La controversia menos aceptada es que estos DDHH son un producto cultural de occidente, difícil de aceptar o encajar por otras culturas muy diferentes a la nuestra. Este es un tema muy controvertido en el mundo de la filosofía del derecho y que va mas allá de los cometidos de este escrito, por lo que me limitare a destacar que los DDHH son la base en la que Europa basa su convivencia.

Según el Islam, los DDHH vienen ya descritos en la Sharia o Ley Islámica, dictada hace más de 1400 años, por lo que los DDHH no son fuente de derecho, sino una consecuencia de la Sharia que mana de Dios. Los DDHH entendidos como los entienden los occidentales no están permitidos para los musulmanes y no están aceptados en todo su contenido, ya que viola algunos preceptos coránicos. En 1990, en El Cairo, algunos países musulmanes firmaron los DDHH Islámicos, cuyos preceptos, como no podía ser de otra manera, desde su mismo prisma están de acuerdo al cien por cien con la Sharia. Esta declaración musulmana de los DDHH se realizó alegando que la declaración de los DDHH de 1948 estaba sesgada hacia una tradición judeo-cristiana y no podía implementarse en los países musulmanes. No obstante, estos derechos humanos de la Sharia no se diferencian tanto de los de los textos occidentales, salvo que no castiga la punición física, no reconoce la igualdad en todos los sentidos de la mujer y el hombre ni de los no musulmanes. Estas diferencias de base, para nosotros esenciales, para el Islam son Legislación Divina y por ello resultan intransigibles.

Podemos considerar esta realización de Carta magna musulmán como el más claro intento de establecer las diferencias entre las dos culturas de forma más palpable. Ante la imposibilidad de casar los DDHH de 1948 con el Islam, se escriben unos diferentes. Si bien esto no quiere decir que todas las corrientes islámicas puedan o deban suscribir este marco normativo, los DDHH musulmanes representan en alto grado una declaración de intenciones y distanciamiento con las sociedades europeas.

 

Conclusiones:

Aquí he descrito brevemente cuatro puntos que diferencian y que asemejan como conjunto a la cultura europea y la islámica. Existen por supuesto muchos más, tanto si hablamos de diferencias como si lo hacemos de similitudes. Sobre las segundas no hay ningún problema en términos de convivencia, es más, algunas de las diferencias superficiales pueden ser interesantes y enriquecedoras: aprender un nuevo idioma, nuevos productos en los mercados, comidas exóticas… Mucho más conflictivas son las diferencias más profundas que tocan valores, la convivencia y modos de ver la vida. Los que abogan por una sociedad europea multicultural puede que estén pasando por alto estas diferencias mas profundas, o que simplemente permanezcan en ese análisis únicamente de la superficie. Ante un análisis más profundo surgen preguntas como por ejemplo, ¿Se puede encontrar un punto intermedio entre los europeos cumplidores de leyes democráticas y musulmanes cumplidores únicamente de la Sharia? ¿Existe un término medio o algún punto de negociación en cuanto a la igualdad de la mujer con respecto al hombre? ¿La autoridad la tiene la sociedad civil o las Sagradas escrituras y su interpretación?

Este artículo, si bien escrito desde los paradigmas inmovilistas de las doctrinas, no puede ser concluido desde una visión de clausura a la interculturalidad, siendo esto imposible de cualquier manera en este mundo hiperconectado. Se considera la realidad altamente heterogénea de los pueblos que abrazan el Islam, así como su aperturismo al cambio, a la revisión y a la reforma de algunos de ellos, como en su día hicieran los europeos hace cientos de años. Es solo con este aperturismo por parte del mundo musulmán en su intento de acercamiento que una sociedad multicultural europea puede ser aceptada.



Debates sobre detractores y reformistas del la integración del Islam en las sociedades Occidentales

 

REFERENCIAS:

http://www.islamreligion.com/es/articles/224/los-fundamentos-del-sistema-politico-en-el-islam-parte-1-de-2/; https://es.wikipedia.org/wiki/Separaci%C3%B3n_Iglesia-Estado;  https://es.wikipedia.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_de_los_Derechos_Humanos_en_el_Islam; http://ec.europa.eu/eurostat/web/migrant-integration/statistics-illustrated; http://www.al-islam.org/articles/islam-and-democracy-an-obscure-relationship-fatima-al-samak; https://laicismo.org/1990/declaracion-de-el-cairo-sobre-derechos-humanos-en-el-islam/34638 ; http://roble.pntic.mec.es/jfeg0041/todo_reliduques/islam/pag%20islam/prohibiciones.htm ;http://www.oasiscenter.eu/es/art%C3%ADculos/religiones-y-espacio-publico/2011/06/01/pensadores-del-islam-el-caso-liberal-del-hermano-del-fundador-de-los-hermanos-musulmanes ;

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